domingo, 7 de julio de 2013

DEPENDENCIA DE VENEZUELA


La pasividad en  una sociedad que vive momentos dramáticos da peligrosos pasos a la costumbre.
                                              Antonio Semprun

En los doscientos dos años transcurridos desde la firma del acta de independencia, el país ha vivido épocas difíciles, los acontecimientos sufridos por la sociedad venezolana por aquellos años de 1811, fueron enfrentados por hombres y mujeres  convencidos que la libertad habia que lucharla con todos los medios posibles para no perderla.

Desde hace catorce años la noche se le vino encima a Venezuela y a los venezolanos,  una banda de delincuentes se apodero del poder para utilizarlo a conveniencia y satisfacer sus resentimientos y ambiciones personales, dejando de lado los intereses del país.

La lucha y la sangre derramada por aquellos hombres y mujeres para liberar a Venezuela  del yugo español, hoy ha sido traicionada por un grupo de indignos venezolanos que cedieron en bandeja de plata al invasor  extranjero el país por el que entregaron sus vidas y sus riquezas.

En la Venezuela del siglo XXI, hoy se repite una parte de la historia de aquellos épicos tiempos, las apetencias de grandeza, la ambición de poder volvieron a hacerse presentes, en un grupo de apátridas apoyados por chulos extranjeros.


Lo que aún no se hace presente para emular la gesta histórica  de los acontecimientos que antecedieron 5 de julio de 1811, es la parte donde hombres de principios, amantes de la libertad, consientes del momento histórico que asumieron, ejerzan  el rol que le presenta la historia para devolverle al país la independencia que está a punto de perder.

Los dramáticos momentos que vive Venezuela requieren de la toma de decisiones trascendentales, no es justo alargar la agonía de un pueblo, mientras sus verdugos lo arrodillan y lo humillan, no se debe asumir una lucha que no se entiende y mucho menos que no se es capaz de enfrentar.

Cnel (GN) Antonio Semprun

@antoniosemprun