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domingo, 2 de septiembre de 2012

Venezuela un País en Emergencia


El fracaso se sustenta sobre la ignorancia,la ineptitud y la prepotencia. - Antonio Semprun

Cnel. (GN) Antonio Semprun
Oficial de la Plaza Altamira
 
La incapacidad del régimen de Chávez que desde hace catorce años ha dirigido los destinos del país lo ha sumergido en el atraso, la corrupción y el desastre. En Venezuela cada día ocurre una tragedia diferente a la que cada fin de semana se refleja en los titulares de la prensa en cuanto al resultado de la inseguridad a la que se enfrenta diariamente los venezolanos que luchan para no convertirse en un número más de esa trágica estadística por lo que al final de cada día, el gracias a Dios, es un agradecimiento que se ha convertido en rutina por haber sobrevivido un día más en la revolución ''bonita'' .
 
Chávez, ha convertido a Venezuela después de sus catorce años de errores y desaciertos en un país post guerra, pareciera que el país fue bombardeado por enemigos, las poblaciones están incomunicadas como consecuencia de la caída de puentes, los vehículos se desplazan sobre una vialidad llena de huecos unos más grandes que otros capaces de engullir camiones del servicio de recolección de basura, las morgues están atestadas de cadáveres, en los hospitales escasean los insumos, en las estanterías de los supermercados, las superficies oxidadas dejan ver el desabastecimiento de los productos.
 
La realidad es que Venezuela no fué bombardeada por un enemigo extranjero, ni las morgues están repletas, ni las calles destruidas como consecuencia de los bombardeos enemigos, Venezuela presenta esta lamentable imagen como consecuencia de un '' venezolano'' indigno que asumió el poder para beneficiarse de él, para potenciar los problemas que Venezuela tenía cuando fué electo presidente de la república poniendo en evidencia su oceánica ignorancia e ineptitud para gerenciar un país rico en recursos humanos y minerales.
 
La catástrofe más reciente que sufre la familia venezolana es la explosión en la planta petrolera de Amuay la más grande del país, que deja un saldo oficial de cuarenta y ocho venezolanos muertos y más de un centenar de heridos. Esta triste situación ocasionada por la falta de mantenimiento, es el resultado de una decisión política, cuando Chávez haciendo alarde de abuso de poder con un pito en boca lo hacía sonar para indicar con cada sonido el despido de un experimentado trabajador de la empresa más importante de Venezuela, fueron despedidos veinte mil trabajadores que representaban tres mil años de experiencia, que se expulsaron de un pitazo.
 
Aquel lamentable hecho en el que un presidente, en un programa de televisión botó de sus trabajos a quienes clasificó en dos grupos, los que están con El, y los apátridas, hoy cobra sus víctimas, es el soberano quien durante los últimos catorce años ha tenido que pagar las bravuconadas y desaciertos de Chávez, que lo hacen responsable de las muertes y el dolor que de nuevo enluta a los venezolanos.
 
Chávez, le pide a los venezolanos seis años más que le permitan continuar en el poder, porque según sus propias palabras aún le queda mucho que hacer por su pueblo. En el tiempo que lleva su gestión ha destruido la empresa petrolera, han muerto más de 170.000 venezolanos a manos de la delincuencia desbordada, las cárceles son centros de ejecución de internos mientras la ministra se desestreza en la playa, la vialidad del país son largas tajadas de queso gruyere, los hospitales son centros de recepción de equipos médicos quirúrgicos aportados por los familiares de los pacientes, la oscuridad se ha hecho un visitante permanente en las ciudades del país, esto es sólo parte de la obra que ha realizado quien le pide más tiempo al pueblo para gobernar.

sábado, 26 de febrero de 2011

El Precio que pagan los Dictadores


Los gritos de libertad despiertan los corazones oprimidos de los pueblos.
-Antonio Semprun-

Cnel. (GN) Antonio Semprun
Oficial de la Plaza Altamira

El poder constituye una peligrosa adición en quien comete toda clase de abuso para alcanzarlo y mantenerse en el. Esa adicción es una característica común de los dictadores, el poder los hace creer que serán la excepción de lo que le ocurre a quienes por décadas han oprimido a sus pueblos, lo utilizan en pequeñas cuotas para ir comprando conciencias y servidumbres a quienes habrán de arrodillarse para ganar su favor y poder así participar en el festín en donde las normas son la opulencia, el maltrato, el irrespeto y el abuso.

Los más recientes hechos ocurridos en los pueblos árabes dan cuenta que los pueblos se cansan que un dictador los oprima, llega un día en que despiertan para exigir lo que por años un individuo y sus socios le han robado, en este tipo de desgobiernos quien lo ejerce agudiza su condición de delincuente, premeditadamente permite que quienes lo rodean se empantanen, se ensucien las manos, transgredan las normas para hacerlos cómplices y de esta manera exigirles lealtad incondicional.

Cuando los ''flamantes'' dictadores llegan o toman por la fuerza el poder una vez que han enlodado a su entorno más cercano comienzan a criticar lo que practican, exigen sacrificios que no están dispuestos a realizar, encuentran un culpable que será el responsable de todo aquello que afecte el bienestar de los ciudadanos, enarbolan la bandera de la igualdad pero viven en opulencia sin ningún tipo de necesidades mientras el ciudadano común sobrevive cada día, incitan las invasiones pero protegen sus lujosas propiedades, esbozan eslogan donde quien manda es el pueblo pero el pueblo no tiene ni viviendas ni hospitales, protegen al delincuente y sancionan al honesto, menosprecian el merito y premian la mediocridad.

De esa manera se mantienen por anos oprimiendo a los ciudadanos hasta que los pueblos reaccionan, cada dictador pone un toque personal a su paso perentorio por el poder, los hay excéntricos y genocidas, los hay ladrones y narcisistas, los hay groseramente generosos con lo que no les pertenece, todos tienen una característica común su ambición desmedida por el poder y el terror a perderlo lo que los hace vulnerables a asumir cualquier compromiso sin importar lo irracional que sea con tal que los mantenga en el.

Los dictadores han tenido y tendrán un merecido final, son objeto de la justicia de los hombres o de la segura justicia divina, cuando los pueblos deciden que ya esta bueno de opresión, irrespeto, abusos y tiranía en ese momento les llega la hora más terrible de sus vidas dejar aquello por lo que han entregado hasta la soberanía de su país. Los pueblos árabes le están gritando al mundo con estruendosa voz que ya no hay cabida para dictaduras, Ben-Ali y Mubarak son historia gris de un esplendoroso futuro, le toco el turno a Libia, es tiempo que los pueblos vivan en paz decidiendo su propio futuro, sin individuos que pretenden eternizarse en el poder amañando elecciones y sembrando odios entre las familias y la sociedad.

El mundo será un mejor lugar cuando desaparezcan los falsos demócratas que se esconden en la mentira para reelegirse una y otra vez haciéndole creer a los pueblos su entrega incondicional por ellos cuando la realidad es la ambición por el poder y las prebendas que genera. El proceso emancipatorio de los pueblos árabes tiene como norte el rescate de sus derechos individuales, el respeto a decidir su futuro y el de sus países, no han salido a las calles a proclamar comunismo ni socialismo, quieren vivir en democracia en una democracia real donde exista independencia de poderes, elecciones libres, libertad de expresión, esas son las demandas que están exigiendo y por las que han hecho correr a Ben-Ali a Mubarak y a los que vendrán.