Los traidores se enfurecen y gritan cuando la verdad los señala- Antonio Semprun -
Cnel. (GN) Antonio Semprun
Oficial de la Plaza Altamira
En los manuales de la guerra se lee que la mejor defensa es el ataque pero en este caso cuando el pasado 22 de julio del presente año el estado colombiano presentó contundentes pruebas de la presencia de campamentos y miembros del grupo narco guerrillero FARC en el territorio sagrado de Venezuela ante los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA). La mejor defensa no era el ataque, la mejor defensa hubiese sido permitir la verificación por una comisión internacional de los hechos expuestos.
El continente y el mundo entero debe entender que LA PAZ DEL VECINO ES LA PAZ PROPIA. A tres horas del país más desarrollado del mundo se ha instaurado un desgobierno donde está creciendo un germen de odio contra ese país. Este desgobierno tiene a la cabeza un presidente deslegitimado que presta el territorio nacional para que sirva de refugio y guarida de delincuentes, narcotraficantes y terroristas, allí se reúnen grupos de iraníes, miembros del grupo terrorista ETA, existen células de grupos fundamentalistas como Hezbola. Esta convivencia y “mezcla peligrosa” de grupos no sólo representa un peligro para los habitantes del país convertido en protector de delincuentes, también representa un peligro inminente para los países por los que siente un profundo odio.
Ante esta imprudente y peligrosa decisión de romper relaciones con Colombia, las Fuerzas Armadas no deben ser empleadas para combartir a un país hermano, deben ser empleadas para combatir y erradicar la presencia de grupos narco guerrilleros en nuestro territorio.









