viernes, 23 de diciembre de 2011

Los deseos de Venezuela en el 2012

Nada es más poderoso que el deseo de un pueblo de volver a sentirse libre.
- Antonio Semprun


Cnel. (GN) Antonio Semprun
Oficial de la Plaza Altamira

En el 2011 concluyen cuatro mil trescientos ochenta días en los que se ha transformado a Venezuela en un país donde la inversión extranjera hizo las maletas y se fué de viaje, donde lo que se había obtenido como producto del trabajo y el esfuerzo de los venezolanos sirvieron de blanco al dedo índice de un dictador para que les fuera expropiado, un país donde los venezolanos los últimos doce años han perdido su calidad de vida, donde se le niega la entrada a los representantes de organismos internacionales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y se le abre las puertas a las FARC, a ETA, a miembros de células fundamentalistas, un país donde se lamentan las muertes de dictadores sanguinarios y se ignora la muerte de cientos de venezolanos cada semana, un país donde las cárceles se han ido llenando de venezolanos que piensan diferente a las políticas del régimen, un país donde se vive en oscuridad mientras se iluminan ciudades en otras latitudes.

Comienza el año 2012 y con él, el camino que habrá de cambiar lo que ha venido pasando en los últimos doce años, un año donde los venezolanos serán los protagonistas de su futuro, los responsables de cambiar la impotencia, la angustia y el miedo por la esperanza, la paz y la alegría, a Venezuela y a los venezolanos les espera probablemente el año más importante de su historia y sus vidas, el camino a recorrer no se presenta fácil ante lo que representa la lucha entre quienes harán lo imposible por mantenerse en el poder desde donde han convertido a Venezuela en un país forajido en el que se han enriquecido de manera descarada y quienes deben luchar infatigablemente para adecentar ese mismo país llamado Venezuela.

Que el 2012 sea el año en el que el eco del 24 de julio de 1811 retumbe en todos los rincones de la patria para que los venezolanos de hoy sientan la alegría infinita que los embargó en aquella época cuando se declaró solemnemente la Independencia de Venezuela
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